Septiembre 28, 2008...9:32 am

la noche desaforada

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Sí, estos han sido días críticos para la city. Demasiada violencia generada por la impunidad de unos pocos, la complicidad de mucha gente y la corrupción de tantos años. Demasiado excitación mediática por el enfoque amarillista del asunto, loops eternos de cuerpos inertes como clara señal de los tiempos violentos que nos agobian, de encabezados que apuestan a las pingües ganancias que genera el morbo y que sólo incitan a la sicosis colectiva. El miedo, everybody knows, como estrategia de control.
Sin embargo, la city está viva. Se siente viva. Se reconoce viva. Un par de festivales corren en paralelo, eventos por doquier, Tijuana desbordada en su euforia que reclama la calle, que pide momentos de esparcimiento y de goce ante tanta tragedia vuelta cotidianidad.

He aquí el sábado en que vivimos el desaforado feeling de No Fear a la Tijuana style.  
Stop 1. Explanada del Cecut. Celso Piña in da house. Repitiendo temas y actitudes, pero no importa: el público baile, pide más y se enciende en ese vallenato sound que resuena y  hace mover los pies y los brazos sacando al chúntaro que todos esconden. Latinidades.


Caí con Ross & Armandito (from Playon City) pero llegando al Cecut los perdí de vista por ir a comprar vasito de elotes / Ms Nanilkah me regaló el disco de Glass Candy (I love this band) Platiqué un buen rato con Mr Abelardo y ella, mejor dicho con ellos estuve todo el concierto / Me encontré a otra tanda de personajes que no veía desde hace años / Me invitaron a un par de fiestas para el próximo fin de semana (la de Vere, es en el Distrito 10) / salude a la clica que ví ayer, antier y anteayer en otros eventos.  

Stop 2. EDR. No fue difícil encontrar estacionamiento. Pasamos primero a ver como estaba lo del concierto de Santa Sabina y La Barranca (apenas había terminado Lhabia, tenía ganas de escucharlos). Ross & Armandito huyeron, así que me quedé con las Hellmelas. Me pasé media hora saludando gente conocida de todas mis épocas que iba y venía por la calle Primera. Recalamos en EDR. Ahí estaba DJ Chunkool, Chica Cometa y más amigos. 
Cuando llegan Kmtz & MBares, tomamos la mesa vecina. Charla infinita con Chunkool sobre la felicidad, la sicología mal aplicada, del sexo como moda y esas diferencias que hacen que la vida funcione. KMtz me cuenta sobre la caótica presentación de MBares en Ensenada (nos reímos como 15 minutos, por la cara de apenada de K y por la cara de “yo no fui” de M). Karinusha intenta darme carrilla. 

Stop 3. Avenida Revolución entre 1ra y 2da. Regresamos a lo del concierto. Ya estaba tocando Santa Sabina. Pfff, es tan claro que ese tipo de música y grupos hace años que salió de mi sistema. Sin embargo, eso no le importa gran cosa a la legión de fans -las Hellmelas incluidas- que tiene. Me quedé en la banqueta del Nelson,  platicando con Leobardo Sarabia acerca del Festival de la ciudad, con la gente de Missus y Malas Influencias (tenía años de no verlos), con Humberto Peña (sí, si traía su bufanda), la gente de Pulso tv show y más. 

Stop 4. Cuatro Amigos. Cambio de aires. Nos vamos a la nueva Revu (la calle Sexta, entre Revu & Madero). Buten gente. Nos instalamos en el 4friends. Pregunta retórica: ¿Por qué todos los nuevos bares tijuanenses calcan la esencia de aquel Bar Turístico de los años 1999-2002?  Ni modo, el monstruo se empeña en darnos una lección.  
Sigo sin beber. No me interesa, no me provoca o, como dirían los spanish kids, no me apetece. 

Stop 5. La Estrella. Veinticinco pesos, una Tecate y ya estamos dentro. La nueva Ley de No Fumar ya es una realidad. El salón a reventar, pero ya no está DJ Travolta ni muchos de los antiguos parroquianos que conocí hace diez años. Ya los echaron, ya los desplazaron, ya los desbancaron, ya se fueron a otro lugar (me gustaría saber cúal). 
Btw, yo no bailo.

Stop 6. DDS. Lo intentamos pero el guardia nos dijo: “Está muy lleno”. Había personal esperando a que gente saliera (sí, conocidos míos). No, a nosotros no nos gusta hacer fila ni esperar. Hay tantos bares en la nueva Revu que es una tontería esperar para ingresar a un sitio a reventar. Goodbye DDS.

Stop 7. La Palapa del Tigre. Tocaban los Sonidero Travesura (sí, esos mismos que unas horas antes habíamos visto en la explanada del Cecut). Los invade-espacios tijuaneros están rabiosos: un restaurante de mariscos con todo y su palapa. Nos sentamos en una mesa frente a la pista de baile. Me divierte ver el free style (entre electro y cumbia). 
Una noche más sin querer bailar. Cuando me marcho, escucho unos gritos de “espop, Señor espop”.
Ah, la gente es así a las 3am.

 

-foto Celso Piña live and direct, cortesía email Colef.

4 comentarios

  • Puede que tengas razón respecto de Santa Sabina… pero a final tambien uno convive con los recuerdos. Al menos yo acudí acompañado de nostalgias.

    Saludos

  • Rafadro, ¿qué se puede hacer contra la violencia que amenaza joder todo?.

  • Christian, si no está mal eso de convivir con los recuerdos y tal. Sólo que, como en las modas, uno se apunta a tal y cual nostalgia. Yo a esa, no.
    Rain, a saber, no? Hay tanto por hacer, dejar a un lado nuestro miedo, señalar la impunidad, hacer nuestra de nuevo cada una de nuestras ciudadades y sobre todo, vivir a plenitud. Si la violencia llega y nos jode, por lo menos lo bailado ni Dios no lo quitará.

  • Hola Rafa: que noches, eh. . .?
    Amo a Rita je je je por siempre.
    Aunque ya no sea la misma de hace 17 anios atras je je je je
    Besos.


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