litera-mixes

@ v.07

A diario. Todos nosotros y todas nosotras que vivimos aquí y somos jóvenes al menos espíritualmente hacemos nuestro el propósito del moderno ocio al llegar a la puerta del club y sonreímos porque sabemos que casi siempre estamos en la guest list que garantiza la entrada gratuita sin hacer fila y si no pagamos sin chistar el cover de tantos dólares y entramos entusiasmados por las posibilidades infinitas de la noche y saludamos a los dueños que son nuestros amigos y a nuestros amigos que vienen detrás de nosotros y nosotras los esperamos en nuestra mesa de siempre y no necesitamos ni pedir algo para que los meseros que nos conocen porque somos sus clientes favoritos nos traigan nuestras bebidas preferidas aunque a veces usamos el factor sorpresa y les pedimos margaritas como síntoma típico de un desenfreno en ciernes y todos nosotros y todas nosotras tratamos de evitar las special drinks porque son combustible que nos fulmina rápidamente en la segunda ronda y nadie quiere ya cargar una terrible resaca the morning after. Algunos resistimos y pasamos a la sección del club en donde se encuentra el contingente que mueve la fiesta bailando las canciones que suenan esta temporada o que van a sonar los próximos meses y todos flipamos porque sabemos que nuestro amigo el DJ nunca nos defraudará y que cada cierto tiempo introduce nuevos temas y todos nosotros y todas nosotras se lo agradecemos ya que odiamos tener que escuchar el mismo set cada vez que venimos aunque a otra gente esto la confunda y emigre a espacios donde el cambio no sea una cuestión que afecte su seguridad y todos nosotros y todas nosotras les señalamos entre sinceros e irónicos la puerta de salida. Los que no bailamos -snobs del dancefloor- platicamos entre nosotros y nosotras acerca del penúltimo grupo sueco que vimos en concierto o contamos los detalles de nuestra inmersión en las más recientes e-social networks y decimos ¡qué curado es todo! y observamos que las chicas se besan a veces con chicos y otras veces con chicas y a todos nos da igual por que sí y por que no tenemos prejuicios ni enarbolamos la falsa doble moral tan enclavada en nuestra idiosincracia mientras bailamos y mientras platicamos acerca del próximo party observamos que los chicos les tocan el trasero a veces a las chicas y otras veces a los chicos y a todos nos da igual por que sí y por que no nos detenemos ni por un segundo a juzgar el comportamiento sexual de las personas aunque lo hagan público mientras bajamos a pedir otra ronda de licor y vamos al baño a mojarnos el pelo con cerveza para seguir conservando el look casual y le pedimos a nuestro amigo el DJ que ponga canciones de Pulp o de los Suicide y sin ser nostálgicos a veces queremos escuchar a The Human League y canciones de cosmic disco y rolas no wave e instrumentales de post-core y onda del revival acid house que sudamos y sudamos mientras pensamos que hay mucha gente nueva y esperamos que sepan valorar las zonas de autonomía temporal y la brillantez de estas ráfagas de dicha que vivimos y que ojalá que no tengan esa moralina estúpida de los que no casi no salen y que aunque sean de esas universidades católicas que forman los nuevos cuadros de la dirigencia fascista o de ranchos urbanos que se desquician ante el valor de la elección se vistan cool y sepan discutir acerca de la filosofía de Zizek o el bienestar tecnológico aplicado a un desarrollo sustentable y que sean polvo de estrella esparcido por la pista y desafíen el modelo hegemónico que los mass-media intentan tatuar en el inconciente colectivo y que puedan manejar de forma segura aunque estén drunkies si nos dan ride a casa y que no les de pena bailar avant hip hop y que no se sorprendan con nuestros raros peinados y camisetas de “Electro-points” que aparecen en las revistas de tendencias que desconocen y que a pesar de su historial de represión familiar participen de esa imaginación libertaria que desborda nuestra anárquica sensualidad y que abran la puerta y las ventanas que están cerradas porque hace demasiado calor por el roce de los cuerpos y el humo de los cigarrillos y los vidrios se empañan y esta gente suda mucho y a veces a pesar de las lociones importadas huele mal. En algún momento de la madrugada salimos a la terraza a mirar un cielo vacío y todos nosotros y todas nosotras nos preguntamos porque no hay estrellas y ensímismados en ese tema vamos por más cerveza y en la barra conocemos a más gente que logra convencernos de que la batalla no está perdida y luego en nuestra mesa nosotros y esa gente ya totalmente enganchados en los terrenos de la complejidad y la teoría del caos platicamos acerca de la vida y nuestra maldita o bendita familia y de como nos ligamos a esa chica o ese chico que nos gustaba y todos nosotros y todas nosotras lo hacemos y nos paramos a bailar y sudamos mucho y a nadie interesa si aquel chico baila “Never be alone” con una chica u otro chico o con ambos montando una escena como de video soft-core porno o si una pareja de chicas gringas pachondas se besan en la pista o si a alguien le va mejor hacerlo solo y todos nos reímos mucho con o sin ayuda química y a veces vomitamos en el baño convirtiendo aquello en una instalación de hiperrrealismo post-neurótico y volvemos a la barra por más alcohol y volvemos a sudar bailando éxitos viejos de Kraftwerk y hablamos de la política internacional que infiere en nuestra vida cotidiana y hacemos trivia sobre las indie movies que hemos visto y de cómo hace años nos sorprendieron a todos y a todas colocándonos en la terraza y el gerente nos llamó la atención levemente y como todos nosotros y todas nosotras sólo seguimos el juego mientras alguien muerto de risa gritaba Bring it on! mientra grababa la escena con una pequeña cámara de video. Pasada la euforia, todos nosotros y a todas nosotras vemos con cierta distancia televisiva a esos chicos y chicas de universidades católicas que se asustan cuando todos y todas bailamos lujuriosamente un track reciente del post-electro que no tiene nada de francés mientras que nosotros y nosotras pensamos en que ya estaremos pronto en otro sitio sin maricones horteras ni macarras furiosos que no entienden las nuevas dinámicas del respeto y que todo será radiante para los que disfrutamos bailando hasta el amanecer cuando otros y otras de nosotros hit the score mientras que otros y otras nos besamos en el suelo o en las codiciadas esquinas mientras que otros y otras caemos de las escaleras y nos golpeamos en la cabeza o en otras partes del cuerpo y luego ya cansados nos sentamos a platicar de los problemas que acarrea tener una novia mucho mayor que nosotros y del dilema de tener o no unos hijos que podrían hacernos la vida más o menos difícil y de tv shows que se parecen mucho a nuestra existencia y de los viajes que hacemos o de nuestros planes de expansión y de como lograr que el repentino éxito no nos haga perder piso o sacar provecho de nuestros fracasos más sonados y del dinero que nosotros tenemos y del dinero que a nosotros nos hace falta pero que no es motivo de angustia y de cuanto nos jode esta situación de narco-impunidad y de un posible posgrado en una universidad de prestigio internacional y de que casi siempre nos importa un bledo que inventen situaciones o que se entrometan en eso que sólo nos interesan a todos nosotros y a todas nosotras y qué si somos frivolidad en estado puro y qué si nos tiene sin cuidado una reputación construida en el desafuero del espacio público y qué si el historial de con quien nos acostamos es extenso y qué si todos somos parte del crew de borrachos reconocidos y adictos a los sueños más estúpidos que no cotizan en la escala social imperante y qué si somos una generación @ que destaca porque no hay otra cosa por hacer ni nadie lo hace mejor y amas de casa poco tradicionales y emergentes role models para los que vendrán a ocupar este lugar y qué si somos amantes de la experimentación que no conoce límites o si somos el músico más famoso de la city o si nos sorprendieron robando chingaderitas en un supermercado y qué si somos Testigos de Jehova y mormones y judíos nada ortodoxos y qué si somos pansexuales sin cortapisa y neo punkies que aún creen en eso de “Derribar para construir” y los exiliados de todas las clicas y ninfetas desdichadas de pechos gigantescos que leen a escritores marginales y neorománticos de lipstick negro que desean algo más trascendental y trolas renegadas en búsqueda de emociones fuertes y trogloditas en pos de esa gran pelea con pequeños enemigos ocasionales y sujetos ultra-conservadores con pinta de modernos y qué si a todos nos gusta lo nuevo y el glamur y los excesos y estar borrachos y caernos de la escalera y flirtear y pelearnos y hacer todo eso que asusta a la common people dispuesta a vivir la vida a través de los demás. Todos nosotros y todas nosotras somos parte de un batallón platónico de antihumanistas rebeldes en eterno día festivo una armada de amantes en terapia intensiva átomos y nanotecnicismos que forjan un millón de sueños que se prodigan en escuelas y en diferencias marcadas por la inutilidad de los estereotipos y moldes caducos todos estamos desprovistos de ese margen de culpa impuesto por la tradición y la gran familia mexicana una equis un vacío la miseria y el fulgor de la city el orgullo de unos padres que jamás han sospechado en donde se meten todos sus hijos y que los premios que todos y todas hemos ganado son sólo discursos de baile para nuestros amigos los happy children of the revolution catatónicos perdidos entre el humo y los estrobos entre gringos y chicanos y negros y orientales y europeos nosotros seguimos siendo nosotros slackpies con ropa importada y de segunda mano con camisas de estilo preppie y una pegatina de “Nothing is special” en nuestro abrigo y todos nosotros y todas nosotras aplaudimos con los ojos entreabiertos los aciertos del dj so wasted con tequila criminal y agitando inquietos los brazos en el aire pensamos que esto sí está sucediendo y meneando las caderas y todo el cuerpo sudando una felicidad palpitante que no tiene nada que ver con el escapismo del que todos hablan antes de que esto se contamine con la violencia que citan los diarios y flipando en algún rincón nos refugiamos para ahogar como autistas los problemas de nuestros sueños fuera de los clubes. Todos nosotros y todas nosotras señalamos con cierta apatía a ese mundo que no es como nuestra burbuja de adolescentricidad perpetua pero tan sólo un poco porque reconocemos que tenemos muchas virtudes pero también muchos defectos y que los aliviamos en alcohol y en ansiolíticos y en amigos y en amigas y en malditas o benditas familias y en trabajo y en sexo y en el sudor del baile con canciones de Mouse on Mars y The Fall que proponemos a un público sibarita cuando todos nosotras y todos nosotros subimos a la cabina del dj a poner música. Alguien lo dijo mejor: todos nosotros y todas nosotras somos unos perdedores a los ojos de esos que ven con desprecio nuestro goce constante e instantáneo y que ven preocupados como se refleja su falta de oportunidades en nuestros fotos y nuestras pláticas y nuestros bailes y nuestras borracheras y nuestras peleas e insisten en criticar lo que hacemos o dejamos de hacer pero que nunca se atreveran a sacar lo que muy dentro de sí esconden ante su sociedad ideal y ellos son peores y eso lo sabe cualquiera pero todos nosotros y a todas nosotras ni siquiera reparamos en esas nimiedades porque vivimos nuestro momento sin miedo ni pudor. Todos nosotros y todas nosotras somos agnósticos con la visión de migrantes que no quieren escoger su premio del catálogo actual y que nunca usarán la bandera de confort y comodidad para evadir el enfrentamiento con eso que se llama realidad o del compromiso que se resiste a la ausencia de un futuro prometedor que nos vendieron en épocas de contagiosa properidad y que tampoco nos perturba el no pertenecer a una pinche familia feliz idealizada como promesa encubierta en los libros de self-help ni siquiera nos mortifica el conseguir o no esa posición predominante en el tablero que para otros es tan vital y es cierto es cosa de manías y lo único que finalmente importa aquí y ahora es bailar y todos nosotros y todas nosotras sabemos que tenemos un beat increíble y por eso y porque sí y porque no asistimos diariamente con el todo brío posible a los clubes de la city.

* A diez años de escribir @ para Buten Smileys (Yoremito 1997), un rough mix 2007.

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1 comentario

  1. Román Luján

     /  diciembre 3, 2007

    yeah! cool remix don rafadro!

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